El mandatario de Brasil prefirió esta vez estar en el Foro de Belém y no en el de Davos. “Estoy cansado de hablar con yuppies que dicen lo que tenemos que hacer en Brasil y ni saben dónde queda”, afirmó.
“El mundo desarrollado decía lo que teníamos que hacer en América latina, parecían infalibles y nosotros incompetentes, nos vendieron que el Estado no podía nada y que el mercado desarrollaría nuestros países, y ese mercado quebró por falta de responsabilidad y control, la palabra de orden de hoy es: otro mundo es posible, y aún más, es necesario e imprescindible que busquemos un nuevo orden.” Hubo una ovación cuando dijo “otro mundo es posible” y otra más cuando habló de la “quiebra del dios mercado”.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no había participado del encuentro entre los presidentes de Paraguay, Venezuela, Ecuador y Bolivia con los movimientos sociales, el jueves, sencillamente porque no fue invitado por los organizadores de ese acto puntual, que fueron los miembros del MST, los Trabajadores Sin Tierra. Pero el hangar de la Universidad Estadual todavía no había recuperado su aspecto habitual de gimnasio, cuando otro encuentro se llevó a cabo por la noche, y allí sí se sumó Lula a Fernando Lugo, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales.
Allí, en el hangar de la Universidad de Belém, bajo un calor denso y pastoso, Lula reivindicó el rol del Estado en el contexto de la crisis global, para garantizar el empleo y la continuidad de los procesos productivos regionales. Como político en funciones hizo también anuncios que para muchos sonaron a electorales y fuera del contexto del debate del Foro, como la suba del salario mínimo y la creación de un millón de viviendas.
Con su estilo didáctico a veces, y agitativo en otros momentos, Lula dijo que aún no se sabe cuál es el piso de la actual crisis. El debate del que participó junto a sus colegas presidentes, a última hora del jueves, se llamó “América latina y los desafíos de la crisis internacional”. “La crisis está llegando a América latina. Hay recesión en Estados Unidos y Europa. En esta crisis el Estado tiene que asumir las inversiones. Vamos a anunciar la construcción de 500.000 casas en 2009 y otras 500.000 en 2010. Petrobras va a invertir 174.000 millones de dólares hasta 2012 para mantener puestos de trabajo”, dijo Lula, que alguna vez fue abucheado en el FSM. En esta oportunidad, sin embargo, el público le fue favorable y hasta entusiasta, fue recibido con respeto y vivado varias veces durante su intervención.

El auditorio estaba desbordado por unos 10.000 participantes, entre dirigentes sociales, indígenas, estudiantes y activistas ambientales, que lo aplaudieron cuando indicó que hasta hace poco los países centrales dictaban todas las recetas, “y ahora la crisis es de ellos”.
“Esta crisis no nació por causa del socialismo bolivariano de Chávez, o por Evo, sino porque en los años ’80 y ’90 el Consenso de Washington estableció que nuestros Estados no debían intervenir para nada”, dijo, en la misma línea que los otros cuatro presidentes presentes. “Me cansé de ir a Londres o a Nueva York a debates con yuppies de 30 años que decían lo que tenía que hacer Brasil y ni siquiera sabían dónde quedaba.” Con ironía invitó a “esos yuppies” a que vayan a decirle “a nuestro querido Obama” lo que tiene que hacer ahora.
Con relación a medidas proteccionistas que comienzan a anunciar las economías centrales para protegerse de la crisis, Lula señaló que “en este momento, el proteccionismo va a agrandar la crisis, no a resolverla. Es importante que los países ricos no olviden nunca que han sido ellos los que inventaron esta historia de que el comercio podría fluir libremente. Tenemos muchas esperanzas de que el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, tome decisiones para resolver esta crisis y no deje que los pobres paguen los platos rotos”.
Lula habló del “dios mercado” que “quebró” por falta de controles estatales y arremetió contra los protagonistas de ese proceso: “Esos banqueros que miden el riesgo de nuestro país cerraron la boca”. Y agregó: “La crisis es una oportunidad para devolver a aquellos que decían saber más que nosotros cómo tratar el problema del desempleo. Hasta ahora sólo cuidaron el problema de los banqueros. Yo les puedo asegurar que aquí el pueblo pobre no es el que va a pagar el precio de esta crisis”. Mencionó que también habían sido invitados pero no habían podido asistir “la compañera presidenta Cristina, de Argentina, la compañera Michelle Bachelet, de Chile, y el compañero Tabaré Vázquez”.
Lugo, Chávez y Correa retomaron la línea de los discursos que habían pronunciado un rato antes ante los movimientos sociales. Evo Morales, en cambio, fue más allá. Propuso concretamente emprender cuatro campañas mundiales. Una, por la paz y la justicia, para llevar a los responsables de las guerras genocidas a los tribunales y acabar con el derecho de veto del Consejo de Seguridad de la ONU. “Tenemos que acabar con la monarquía de Naciones Unidas; no es posible que un país tenga más poder que 190, que el derecho internacional se aplique por igual para todos”, dijo, a lo que siguió una estruendosa ovación.
La segunda propuesta, fue a favor de un “nuevo orden económico internacional basado en la solidaridad, justicia y complementariedad entre las naciones”, que reforme instituciones financieras y comerciales internacionales. “El Banco Mundial –reclamó– el FMI y la Organización Mundial del Comercio (OMC) tienen que ser profundamente transformados si quieren ser instituciones financieras al servicio del pueblo. No podemos permitir que se maquillen para seguir como están.”
La tercera campaña que propuso el presidente boliviano consiste en movilizarse para salvar el planeta. Ello implica “cambiar los patrones de consumo. La madre tierra es nuestro hogar, la fuente de nuestra vida. Si los pueblos del mundo no somos capaces de sepultar al capitalismo, el capitalismo sepultará al planeta Tierra”, dijo Evo, en la línea que será uno de los balances más importantes de este foro: la elevación de la agenda del medio ambiente como una bandera política y común a los países de la región.
Sandra Russo
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-119294-2009-01-31.html

Frente a la dominación del capitalismo
América Latina es la única región que pasó de las propuestas a las respuestas
Camille Chalmers, miembro de la Coordinación internacional de Jubileo Sur, sostuvo que en la región estamos viviendo un proceso de cambio y que a diferencia de otras partes del mundo América Latina es la única región donde se ha pasado de la resistencia frente a la dominación del capitalismo transnacionalizado, neoliberal a la construcción de alternativas concretas.
Fue durante la presentación de los avances en el camino de la integración de los pueblos de Latinoamérica, realizada en el marco del encuentro que sostuvieron los movimientos sociales que participan del Foro Social Mundial con los presidentes, Rafael Correa de Ecuador, Fernando Lugo de Paraguay, Evo Morales de Bolivia y Hugo Chávez de Venezuela, realizado en el gimnasio de la Universidad Estatal de Para, en Brasil.
El representante de Jubileo Sur explicó que las conquistas actuales no se lograron de la noche a la mañana sino que estas están enraízadas en un largo y continuo proceso heroico de luchas de nuestros Pueblos. Luchas contra la invasión de los ejércitos europeos y contra el genocidio de los pueblos originarios. Luchas contra la esclavitud. Luchas contra distintas formas de colonialismo. Luchas contra el neocolonialismo y varias formas de dominación imperialista.
En ese sentido aseguró que las victorias populares actuales nacen de un largo proceso de acumulación de fuerzas, en el cual desempeñó y sigue desempeñando un papel clave la resistencia y las innovaciones políticas de la revolución cubana.
Asimismo, sostuvo que fueron muchos los pasos de un proceso caracterizado por una gran riqueza y diversidad en las formas de luchas y en el proceso de construcción de los sujetos históricos reivindicativos y que se inscriben en la contestación del orden dominante.
Puso como ejemplo el caso de Bolivia con la lucha permanente de los obreros, de los mineros, de los cocaleros, la articulación que nació de las convergencias en la lucha de Cochabamba por el derecho al agua, el derrocamiento sucesivo de 3 gobiernos neoliberales vendidos y la victoria del MAS de Diciembre del 2005. La recién aprobación de la nueva constitución es un paso importante para todos los pueblos del continente.
Se refirió además al despertar de nuevas formas de movilización con la campaña de 1992 con motivo de los 500 años de resistencia indígena, negra y popular. El grito de los zapatistas del 1ro de enero de 1994. El novedoso proceso de movilización socio-política que dio luz a organizaciones muy creativas como el Movimiento sin tierra de Brasil, la CONAIE y múltiples experiencias en casi todos los países del continente que renovaron los métodos de lucha e introdujeron nuevas formas de hacer política cuestionando los paradigmas tradicionales autoritarios.
“Hemos aprendido lecciones importantes a partir de la irrupción de nuevas formas de articulación entre Gobiernos y movimientos sociales, en la invención de nuevas formas de articulación entre luchas políticas y culturas populares, y en la decisión acertada de poner la luchas de las masas como prioridad venciendo las tendencias a la burocratización, inventando nuevas y auténticas formas de prácticas de democracia popular participativas”, consideró.
Otro de los momentos, a los que hizo referencia fue el proceso de lucha contra el ALCA, el cual, dijo, ofreció un maravilloso espacio de cuestionamiento del sistema de dominación y de construcción de unidad entre las fuerzas progresistas en el continente.
“Permitió una convergencia inédita que fue animada por una intensa lucha ideológica con las propuestas alternativas sintetizadas por la Alianza Social Continental, los procesos de movilizaciones articuladas por los encuentros hemisféricos de la Habana y desde (1998) se produjo un rápida acumulación que con la colaboración de varios gobiernos progresistas (a partir de la victoria bolivariana en Venezuela y otras después del año 2002) permitió vencer el miedo a la supuesta invencibilidad del imperialismo. Hemos vencido este proyecto monstruoso de recolonización que enterramos en la gran cumbre popular de noviembre 2005 en mar del Plata”, manifestó.
Camille Chalmers reconoció que en América Latina se ha experimentamos un salto cualitativo con la ruptura de la dominación imperialista sobre el juego electoral y descubriendo la capacidad de construir amplios frentes políticos anti-neoliberales que rompen con la tradición de colaboración y de sometimiento de una parte de las fuerzas políticas tradicionales con la dominación del imperio y de las oligarquías locales. Muestra de ello es la victoria de Hugo Chávez en 1998 y el transcurso de los años 2000 (Ecuador y Bolivia), que se han materializado en proyectos sociales que rompen con la dominación neoliberal y modifican las relaciones de fuerzas en beneficio de las masas explotadas, oprimidas, marginalizadas.
“Señalaremos la recuperación de la dignidad y la posibilidad de reunir condiciones para la construcción de nuevos proyectos económicos sociales nacionales, la recuperación de la soberanía sobre les recursos económicos estratégicos, la recuperación de nuestros territorios en la lucha contra las bases militares del imperio, un inicio de reversión de los procesos de privatización y de saqueo, la emergencia (insuficiente hasta ahora) de un nuevo modelo de desarrollo no basado en la dominación de las fuerzas del capital, la experimentación de nuevas formas institucionales ampliando los espacios de participación de las clases explotadas y dominadas”, sostuvo ante los mandatarios presentes en el Gimnasio de la Universidad Estatal de Pará.
Continuó reconociendo los avances logrados con las nuevas constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia con las que se hace frente a la destrucción del estado neocolonial al servicio del saqueo, promoviendo la creación de nuevos Estados Plurinacionales reforzando el espacio público y el control de los aparatos del Estado por la población.
En ese sentido destacó la importancia del ALBA como una ruptura con la visión liberal y neoclásica de la integración de los mercados bajo la modalidad de una integración subalterna al mercado capitalista mundial. Al crecimiento del ALBA le sumó la importancia de los Tratados Comerciales de los Pueblos entre Cuba Venezuela y Bolivia y que ahora cuenta con la participación formal de 6 países (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Honduras, La Dominique).

Pero no solo resaltó la importancia de la integración comercial a través del ALBA, sino su acción en campos como la lucha contra el analfabetismo en Venezuela y en Bolivia, la recuperación de la vista por más de 1 millón 500 mil personas de 23 países distintos, con nuevos proyectos culturales y de comunicación como Tele Sur, la ampliación de proyectos de formación académica. “Todo esto abre espacios estratégicos nuevos de lucha contra el pensamiento único y la dominación de las transnacionales sobre los medios de comunicación. La declaración de Tintorero y la creación del Concejo de Movimientos sociales en el ALBA es una innovación importante que nuestros movimientos tienen que apropiarse. La carta de los movimientos sociales del ALBA es un paso en adelante que debemos saludar”, dijo.
Respecto a la deuda externa de los países de la región, indicó que hay un gran avance y una muestra de ello es la realización de la auditoria ecuatoriana, que es una victoria para nuestros pueblos que ven con expectativa la auditoria anunciada en otros países.
Resaltó también la importancia del papel asumido por las mujeres, por los pueblos originarios en su lucha por el derecho al agua y a un ambiente sano, o en la lucha contra las transnacionales, los OGM y los agro combustibles.
Además, reconoció como uno de los avances más importantes de los tiempos que vivimos, al debate sobre la construcción de un nuevo socialismo enraizado en la tradición y el pensamiento marxista pero capaz de superar los errores y las graves deficiencias de las experiencias llamadas del socialismo real del siglo veinte especialmente en Europa.
“Nuestros movimientos en sido capaces de nutrirse de nuevas corrientes que apuntan aspectos centrales de la dominación capitalista como son el patriarcado y la destrucción del medio ambiente. Los aportes fundamentales del feminismo, de las luchas ecologistas y del cuestionamiento civilizacional a partir del buen vivir de los <pueblos originarios son una fuente inagotable de enriquecimiento de nuestros movimientos. La construcción del socialismo esta a la orden se esta debatiendo en nuestras organizaciones. Esta discusión florece en un momento de crisis profunda del sistema capitalista mundial hundido en sus contradicciones internas y sumergido por el salvajismo y las destrucciones de la gestión neoliberal”,precisó.
Finalmente aseguró que estamos avanzando, pero aún queda por recorrer un largo camino porque la ofensiva destructiva del capital transnacional contra nuestros pueblos, contra nuestro planeta, contra civilizaciones construidas por miles de años de sabiduría popular, sigue y se está intensificando.
“La reinvención de nuevas formas de relacionamiento entre gobiernos progresistas y movimientos sociales es una de los elementos claves para acelerar el proceso de acumulación de fuerzas orientadas hacia la destrucción del sistema capitalista y la edificación de sociedades socialistas nuevas y de hombres y mujeres nuevos”, concluyó.
Aldo Arnao Franco
CONACAMI/Minga Informativa

Unión de pueblos para asaltar la hegemonía de los Estados
En el Foro Social Mundial (FSM) se habla poco de individuos y mucho de colectividades. Es un foro de hermanos y hermanas, de intereses comunes, y no de egoísmos e individualismos.
De hecho, los pueblos indígenas latinoamericanos, mayoría entre los muchos pueblos que estos días construyen otro mundo posible en Belém do Pará, nunca hablan de villas, ni de aldeas o de ciudades, sino de "sus comunidades", lo que ya dice todo de su sentido colectivo de la vida. Las mujeres indígenas que este día 30 tenían un encuentro en la carpa de los derechos colectivos de los pueblos y naciones sin estado (http://autodeterminaciofsm2009.wordpress.com), para hablar de su papel en la autodeterminación de los pueblos, afirman que el neoliberalismo no nació, como normalmente decimos en Europa, en el Chile de Pinochet en 1973, ni con Reagan o Thatcher en los primeros 90, sino con una invasión el 12 de octubre de 1492 en la que, dicen ellas, comenzó un proceso que piensa sólo en el individuo y no en la colectividad. El resultado ya lo sabemos, indicaba la boliviana originaria, Viviana Lima, en la precumbre de mujeres indígenas (*) que se celebra en el foro: "analfabetismo, crisis económica, pobreza, hambre, explotación, pérdida de identidad, muerte".
Si coincidimos en que foros como el de Davos -que en Belém pasa tan desapercibido como el FSM en Suíza- son el soporte ideológico del neoliberalismo y, por lo tanto, de una de sus máximas características sociológicas, el individualismo; entonces seguramente el FSM, antítesis del Foro Económico Mundial, tiene que ser el foro de las colectividades, de los pueblos, de las naciones sin Estado, de las comunidades, de las sociedades. De la gente. Y claro que lo es. Los caminos y tiendas de la Universidad Rural del Pará son estos días un homenaje a la diversidad humana planetaria de cientos de pueblos, culturas y razas que conviven de igual la igual en el FSM. Y uno de los espacios que está teniendo un especial protagonismo es la ya citada carpa de los derechos colectivos de los pueblos, con un excelente programa organizado por el CIEMEN (Centre Internacional Escarré per la lees Minoires Ètniques i lees Nacions) y otros colectivos, como la Fundación Galiza Sempre y la CAOI (Coordinadora Andina de Organizaciones Indíxenas).
Si hacemos caso a uno de los grandes intelectuales -los brasileños tienen devoción por él- que estos días anda por Belém, el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, "la crisis de la democracia tiene una solución fácil: más democracia". ¿Y hay una expresión más fuerte de la democracia que la autodeterminación? Por primera vez en los nueve años de FSM este aspecto de los derechos colectivos y de las naciones sin Estado es uno de los ejes temáticos de este proceso que pretende cambiar la estructura del mundo. Muchos participantes indígenas insisten estos días en que no son sólo folclore, sino también pueblos. Y también naciones. Experimentan un cambio de actitud con respeto al pasado que les hace dar un paso político hacia su reconocimiento como naciones, es posible que gracias al ánimo ejercido por el carácter plurinacional de las nuevas constituciones de Ecuador y Bolivia, que son ejemplos más que presentes en el foro.
Es por esto por lo que kurdos, vascos, saharauius, palestinos, gallegos, catalanes, tamiles o corsos, como naciones sin Estado, se mezclan estos días con indíxenas amazónicos, mapuches, mayas y la práctica totalidad de pueblos originarios andinos en múltiples actividades conjuntas. Allí podemos ver en la misma platea al gallego Xosé Manuel Beiras, la mapuche Moira Millán, la maya kiché Lolita Chávez o el indígena ecuatoriano Humberto Cholango hablando sobre los estados nacionales y plurinacionais, sobre la autodeterminación o cuestionando las fronteras de los estados-nación. Esa sintonía es una de las novedades de este FSM y posíblemente tendrá más peso en los próximos.
Es cierto que existen diferencias. En Europa la mayor parte de naciones sin estado no buscan el estado plurinacional, sino el nacional, mientras que en el cono sur los pueblos que sienten la bandera whipala hablan de plurinacionalidad, como en Bolivia.
Realidades distintas pero objetivos similares. Al fin y a la postre poco importa, todos buscan identidades perdidas o cercenadas a causa del colonialismo, de la opresión, de la invasión cultural, de la negacon de los derechos colectivos, de la imposición de nacionalidades ajenas, del capitalismo. "El modelo de estado-nación fue construido para el desarrollo del capitalismo y del estado burgués, y está llegando a su límite", decía Xosé Manuel Beiras. De ahí que, probablemente, estemos asistiendo en este foro al nacimiento de una alianza global entre pueblos indígenas y naciones sin estado del planeta, que tendrá en el futuro muchas ideas y alternativas que aportar al parlamento de los ciudadanos de la tierra, como diría Ramonet.
Manoel Santos
Altermundo/Rebelión
Nota
(*) La precumbre celebrada en el FSM prepara la que será en mayo (27 y 28) la primera cumbre de mujeres indígenas, en Puno (Perú)

Crónica de un acto público en el FSM de Belem con Correa, Lugo, Morales y Chávez
Cuatro presidentes y otro mundo posible
El pasado 29 de enero algo cambió para siempre en el Foro Social Mundial. El encuentro que nació como una iniciativa de la sociedad civil que debatía y elaboraba propuestas frente a los gobiernos se encontró ese día con que cuatro presidentes se daban cita en el IX Foro Social Mundial de Belem (Brasil) en el denominado “Diálogo sobre la integración popular de nuestra América”. Se trataba de Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Fernando Lugo (Paraguay) y Hugo Chávez (Venezuela). En el reducido espacio de un gimnasio, con unas mil personas representantes de numerosas organizaciones sociales, los cuatro participaron en un acto público junto a líder del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, Joan Pedro Stedile.
Primero, poco antes de las dos de la tarde llegarían Correa y Lugo, para poco después incorporarse Chávez y Morales. Mientras tanto, diferentes cantautores interpretan desde canciones de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, hasta boleros, raps y performances. Rafael Correa no deja de proponer temas, cantar e incluso acercarle el micrófono a Fernando Lugo para que se una a la canción. En conclusión, que ya no es solo Chávez es el que canta en los actos públicos, los medios y analistas que ridiculizaban al venezolano y se escandalizaban van a tener que dedicar ahora mucho tiempo y espacio a este asunto.

Rafael Correa: el error del socialismo real fue no cuestionar al modelo de desarrollo del capitalismo
El primero de los presidentes en intervenir es Rafael Correa. Como muchos de los que allí se encontraban, se pregunta quién iba a decir hace diez años que cuatro presidentes estarían participando en el Foro Social. Recordó que “como un castillo de naipes fueron cayendo los gobiernos seguidistas del Consenso de Washington y levantándose los pueblos”. La gran aportación de Correa en su intervención fue marcar algunas lineas sobre lo que consideraba el socialismo del siglo XXI, mucho se ha hablado sobre él, pero pocos dirigentes se han atrevido a definir sus características. Correa afirmó que “el socialismo del siglo XXI habla de acción colectiva, se expresa a nivel comunitario en los barrios pero también en la economía, en la vida social y en las instituciones”.
El presidente ecuatoriano, a pesar de ser economista por la Universidad de Chicago, reivindicó la necesidad de “rescatar el Estado para atender los problemas colectivos y la necesidad de planificar”. Marcó sus distancias con lo que denominó el socialismo tradicional porque su “forma de competir era precarizando condiciones laborales y sociales”. Sin embargo, según Correa, hay elementos del socialismo del siglo XXI que coinciden con ese socialismo tradicional, y es “el énfasis en los valores de uso en lugar de los valores de cambio”. Puso como ejemplo la selva amazónica: “Debemos ser responsables con ella, los países que generen bienes ambientales deben exigir a los países ricos por ese gran valor medioambiental que están generando y que los ricos ya han dilapidado”. Señaló el ejemplo de Ecuador, que tiene un gran yacimiento petrolífero sin explotar pero que su extracción supondría un gran daño medioambiental, por lo que ha renunciado e ello. Ecuador, dijo Correa, ha lanzado el reto a la comunidad internacional para que le compense por ese dinero que dejará de conseguir por un medida que beneficia a todo el planeta.
Otra característica del socialismo del siglo XXI, según el ecuatoriano, es la reivindicacion de justicia en todas las direcciones: justicia social, justicia intergeneracional, justicia de género, justicia étnica. “No puede ser que los indígenas sean los más pobres de cada uno de nuestros países”, afirmó.
También consideró otra característica de ese socialismo que “no hay recetas, es necesaria la autocritica, el socialismo no es único ni estático, no creemos ni en manuales ni en dogmas”. Otra más es que “las armas son los votos, rechazamos la violencia”.
No evitó el presidente ecuatoriano señalar las críticas del denominado socialismo real en el siglo XX. “Su mayor error es que no cuestionó el modelo de desarrollo del capitalismo, en cambio el socialismo del siglo XXI plantea vivir bien, pero no mejor que nadie, sino la equidad, garantizando la supervivencia de todas las culturas. Si todos los chinos buscaran el nivel de vida de los ricos, el mundo estallaría”, afirmó.
Siguió Correa desgranando propuestas: el Banco del Sur, el Fondo del Sur, la moneda regional. “Una primera fase de integración -añadió- es la Unasur que supera el concepto de amplia mercados”.
Tuvo duras palabras para la Organización de Estados Americanos. “Qué sentido tiene discutir nuestros problemas en una OEA con sede en Washington, que excluye a Cuba mientras mantuvo al Chile de Pinochet”, afirmó despertando grandes aplausos. Reivindicó una “organización de estados americanos” que excluya a países ajenos pero que incluya a todos los latinoamericanos y del Caribe”.
Fernando Lugo: el otro mundo no solo es posible, sino que está siendo real
El presidente de Paraguay tuvo palabras para recordar que “estamos aquí con la voz esperanzadora de los movimientos sociales, ellos han permitido la posibilidad real de cambio, no es un cambio que se fue generando en los grandes laboratorios de la política, sino que se fue repensando y discutiendo debajo del árbol, en la calle, con derrotas y victorias. Por eso nuestros gobiernos estamos convencidos de que la lucha de los movimientos sociales es el gran aporte que garantiza el avance continuo”.
Según Lugo, “antes había persecución y represión a los movimientos sociales, pero a pesar de ello consiguieron acumular suficiente fuerza para derrotar a los conservadores, si bien eso no es suficiente para construir una nueva sociedad”.
“Esta es una época que nos exige ir construyendo una sociedad más justa e fraternal -señaló-. Es el momento de volver a la profecía del pueblo guaraní: la tierra sin mal. No creemos que un tratado de Itaipú (en referencia a un acuerdo con Brasil para la distribución de la electricidad en la central del mismo nombre y que Paraguay considera injusto), firmado en tiempos de la dictadura pueda tener vigencia. Paraguay debe volver a conquistar su dignidad. Mientras no consigamos eso nuestra alma no descansará en paz”.
Respecto a la integración latinoamericana afirmó tener fe en que “las fronteras no sean más importantes que la integración”. “Que triste es que Paraguay y Bolivia no tengan acceso al mar por donde navegaron nuestros ancestros -añadió-, pero la integración para ser genuina debe venir desde abajo”.
Terminó afirmando que, aunque dicen que para navegar por el Amazonas hay que tener paciencia, “yo creo que hay que tener impaciencia en América Latina para lograr los cambios necesarios. El otro mundo no solo es posible, sino que está siendo real”.

Evo Morales: no quiero que me inviten al Foro Social, quiero que me convoquen
El presidente de Bolivia comenzó su intervención recordando que en el Foro Social ha encontrado a los profesores que le ayudaron a llegar a la presidencia: “He llegado a la conclusión de que si hay aquí cuatro presidentes es gracias a la lucha de ustedes. Me llaman invitado, no quiero que me inviten quiero que se me convoque a seguir luchando”.
Habló de su país y del reciente referéndum para aprobar la Constitución: “Hay grupos que no aceptan que haya igualdad, pero frente a ellos, los indígenas y la Central Obrera Boliviana siguen adelante y, pesar de que los grupos oligarcas no querían la Constitución Boliviana, el pueblo se ha impuesto. Aparecieron además nuevos enemigos, no sólo los grandes medios de comunicación, también los jerarcas de la Iglesia Católica, por eso yo digo que otra Iglesia también es posible”. Morales recordó algunos principios de la recién aprobada Constitución: “Los servicios básicos como el suministro eléctrico o de agua, son ahora un derecho y por tanto no pueden ser privatizados. La Constitución establece también que no se permite ninguna base militar extranjera”.
Morales señaló las responsabilidades a las que deben responder los gobiernos y las agrupó en cuatro: la vida, la justicia, la soberanía y el planeta Tierra. También hizo referencia a las guerras que Estados Unidos está llevando en varios lugares del mundo: “antes los pueblos se levantaban en armas contra el imperio, ahora el imperio se levanta en armas contra los pueblos”.
Asimismo hizo un llamado a la ética individual. “Si queremos cambiar el mundo antes debemos cambiar nosotros, no debemos ser individualistas, ambiciosos ni sectarios. A veces alguno habla de cambio, pero ese señor no ha cambiado todavía”. Terminó parafraseando al subcomandante Marcos en su principio de que los gobiernos progresistas de América Latina han aprendido a mandar obedeciendo.

Hugo Chávez: un mundo nuevo está naciendo, quien quiera verlo que venga a América Latina
El presidente venezolano tuvo numerosas referencias a Fidel Castro y a la revolución cubana, inspiradora de muchos de los principios y valores defendidos por los cuatro gobernantes. Recordó que “mientras se imponía el Consenso de Washington, se derrumbaba la URSS y con ella tantas ilusiones hace veinte años, en Venezuela se estaba moviendo la tierra, se estaba despertando un movimiento revolucionario”. Fue por entonces cuando conoció personalmente a Fidel Castro, diez años después Chávez llegaría al gobierno de Venezuela. Bromeó diciendo que ahora allí estaban un militar, un obispo (Lugo), un Chicago boys que invirtió la lección (Correa) y un descendiente de Tupac Amaru (Morales). Ese repaso muestra el carácter atípico de los nuevos gobernantes tan alejados de los partidos políticos tradicionales que se han mostrado incapaces de atender a los movimientos regeneradores en América Latina.
Chávez también tuvo palabras para el significado del Foro Social en la revolución bolivariana: “Ese año del primer foro, el 2001, Venezuela estaba siendo sacudida por el plan contrarrevolucionario, ese año llegaba al gobierno de Estados Unidos el presidente que ahora se ha ido al basurero de la historia. El imperio quería apagar la llama que se había encendido en Venezuela y que acompañaba a la llama siempre encendida de Cuba. Yo tengo varias demandas ante la Corte Penal Internacional, pero quien debería ser allí juzgado es el expresidente de Estados Unidos”. Se refirió también al nuevo presidente Barack Obama, “ojalá marque un cambio en el horizonte mundial, nosotros, desde Venezuela, sólo pedimos respeto. Yo no me hago muchas ilusiones, el imperio está intacto, pero en Venezuela estamos dispuestos a resistir diez, veinte y cien años más”. “Nos ha parecido acertada la decisión sobre el cierre de la prisión de Guantánamo -añadió-, pero hay que devolver esa bahía al pueblo cubano. Si quiere dar señales positivas hacia el continente, que Obama retire las tropas de Guantánamo”.
También tuvo palabras para la crisis económica actual. “Hasta el 2008, 800 millones de personas sufrían hambre, este año se estima que llegarán a mil millones, y la mayor parte de la culpa es del capitalismo global, pero nosotros también tenemos parte de culpa porque quienes nos gobernaron ayudaron y cooperaron con la economía capitalista mundial”, afirmó.
Para finalizar, Chávez repasó la importancia que han tenido los foros sociales en el diseño de sus propuestas políticas. “Fue en un Foro de Porto Alegre donde yo vine a decir que la revolución venezolana tomaba el camino del socialismo, fíjense todo lo que les debemos. Ya no debemos decir solamente que un mundo nuevo es posible, sino añadir que es necesario y añadir más, un mundo nuevo está naciendo, quien quiera verlo que venga a América Latina”, afirmó. Como ejemplos de ese nuevo mundo señaló la disminucion de la mortalidad infantil en Venezuela y la erradicación del analfabetismo en su país y en Bolivia. Terminó afirmando que “si ustedes tuvieron la osadía de parir la idea de un mundo nuevo cuando parecía que no había esperanza, ahora siguen siendo fundamentales los foros sociales para seguir empujando”.
Joao Pedro Stedile: queremos más, queremos cambios estructurales, no medicinas para el capital
Tras los presidentes tomó la palabra el líder del Movimientos de los Sin Tierra (MST) Joao Pedro Stedile. Amistoso pero no complaciente, afirmó que “el proceso revolucionario lleva diez años de resistencia, pero no hemos logrado el movimiento de masas que cambie la correlación de fuerzas. La lucha de clases depende no de discursos sino de la fuerza que el pueblo pueda acumular, debemos dar un paso más, el pueblo debe avanzar más allá de las elecciones”. Dirigiéndose a los presidentes les dijo: “ustedes han andado muy flojos, tienen sus reuniones, cuentan sus cosas de coyunturas, pero nosotros queremos más, queremos cambios estructurales, no medicinas para el capital. Ojalá en la próximo cumbre de sus gobiernos sean invitados los movimientos sociales”. Hizo también un llamamiento a la unidad y la acción: “Es el momento de la unidad popular, no podemos perder tiempo con nuestras diferencias, hay que unificar las luchas populares para enfrentar la crisis del capital. La búsqueda del socialismo del siglo XXI puede durar un siglo, lo necesitamos para mañana. Aquí se habló de recuperar nuestra soberanía y romper la dependencia, lo que hay que hacer es hablar de la nacionalización de la banca, con su control financiero nunca llegará la hora de los pueblos”.
Y así, rodeados de pueblo, rodeados de agua con una torrencial lluvia amazónica, rodeados de selva, y rodeados de vida, cuatro presidentes llegaron al Foro Social e iniciaron una nueva era en la que, por fin, aparecen gobiernos dispuestos a poner en práctica las propuestas que durante ocho años ha estado elaborando la sociedad civil . No es casual que se trate de presidentes que ya habían participado en el Foro a lo largo de su trayectoria política, antes de alcanzar el gobierno.
Pascual Serrano
Rebelión
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